sábado, 12 de septiembre de 2009

Reflexionar siniestro: poetas del mundo

Hoy me siento como pálida fuente que languidece en las orillas de sus sábanas, antes de llegar al sosiego de su vendaval en angustia de orilla, y también cual vaivén y cimbreando el anochecer en meridiana rutina , golpeteando la sesuda terquedad de la humana y congénere alborada de pensamientos que me miran y se buscan …para no enredarnos más aquí estos versos meditabundos que estoy segura en alguno se reflejarán:


No seré el poeta de un mundo caduco.
Tampoco cantaré al mundo futuro.
Estoy atado a la vida y miro a mis compañeros.
Están taciturnos pero alimentan grandes esperanzas.
Entre ellos considero la enorme realidad.
El presente es tan grande, no nos apartemos.
No nos apartemos mucho, vamos unidos por las manos.
No seré el cantor de una mujer o de una historia,
no hablaré de suspiros al anochecer,
del paisaje visto desde la ventana,
no distribuiré estupefacientes o cartas de suicida,
no huiré hacia las islas ni seré raptado por serafines.
El tiempo es mi materia, el presente tiempo, los hombres presentes,
la vida presente.

Los que sufren

                              Las plantas sufren como nosotros sufrimos.
¿Por qué no habrían de sufrir
si esta es la llave de la unidad del mundo?
La flor sufre, tocada
por la mano inconsciente.
Hay una ahogada queja
en su docilidad.

La piedra es sufrimiento
paralítico, eterno.
Nosotros -animales- no tenemos
ni siquiera el privilegio de sufrir.

poemas de Carlos Drummond de Andrade. Poeta y periodista brasileño. Considerado como uno de los principales poetas del modernismo brasileño debido a la repercusión y alcance de su obra. Autor de una amplia obra literaria que abarcó también el cuento, la crónica y la novela. Autor de 15 libros de poesía. Falleció en Rio de Janeiro en agosto de 1987.




Si la mitad de mi corazón está aquí doctor,
La otra mitad está en China,
Con el ejército que baja hacia el río amarillo.
Además, doctor, todas las mañanas,
Todas las mañanas al amanecer,
Mi corazón es fusilado en Grecia.
Además, cuando los presos se hunden en el sueño,
Cuando los últimos pasos se alejan de la enfermería,
Mi corazón, doctor, se va…
Se va hasta una vieja casa de madera en Estambul.
Además, doctor, en estos diez años
Con las manos sin nada que ofrecer a mi pobre pueblo,
Apenas una manzana,
Una manzana roja, mi corazón.
Es por todo eso, doctor,
Y no por la arterioesclerosis, la nicotina, la prisión,
Que tengo esta angina de pecho.
Yo miro la noche a través de los barrotes
Y, a pesar de todos estos muros que me oprimen el pecho,
Mi corazón palpita con la estrella más lejana.


poema Angina de pecho de Nazim Hikmet. El más grande poeta de Turquía. La mayor parte de su obra la escribe en los 16 años que vivió en prisión.
    Cancion a la buena gente
"A la buena gente se la conoce
en que resulta mejor
cuando se la conoce. La buena gente
invita a mejorarla, porque
¿qué es lo que a uno le hace sensato?
Escuchar y que le digan algo.
Pero, al mismo tiempo,
mejoran al que los mira y a quien
miran. No sólo porque nos ayudan
a buscar comida y claridad, sino,
más aún,
nos son útiles porque sabemos
que viven y transforman el mundo.
Cuando se acude a ellos,
siempre se les encuentra.
Se acuerdan de la cara que tenían
cuando les vimos por última vez.
Por mucho que hayan cambiado
-pues ellos son los que más cambian-
aún resultan más reconocibles.
(…)
La buena gente nos preocupa.
Parece que no pueden realizar nada solos,
proponen soluciones que exigen aún tareas.
En momentos difíciles de barcos naufragando
de pronto descubrimos fija en nosotros
su mirada inmensa.
Aunque tal como somos no les gustamos,
están de acuerdo, sin embargo,
con nosotros

Bertolt Brecht. Alemania. Interrumpió sus estudios de medicina para dedicarse plenamente al arte. Perseguido por el fascismo hitleriano  vivió durante su exilio en algunos países europeos y en Norteamérica. Uno de los más grandes dramaturgos y poetas del siglo XX.



De Poemas de amor y rebeldía social. Selección por

Balmes Lozano Morillo. Arteidea Editores EIRL.2006. Perú.

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