viernes, 9 de julio de 2010

Del Eros peruano:

Coincido con Juan Abugattas (*) que en el Perú la distorsión de algunos aspectos del  mundo erótico  es reflejo de nuestra sociedad. El mejor signo de que las cosas mejoran es que se perfeccione la vida sexual de las personas (no sólo el hambre y la misera es señal de lo mal que andamos). Tambien sería lo mal y tristemente que amamos. Parecería a veces que el Perú no puede superar el puritanismo heredado de la sociedad española de fines de la edad media cuando llegó bruscamente a nuestras costas. Ese pánico al eros, el confundir el amor humano y sus formas de expresión natural con los frutos del Averno es una carga que pesa en las relaciones humanas. La generación de la culpa, con el efecto mutilante afectivo, muy  vinculado con el maltrato entre las relaciones, es algo que se ve con frecuencia en la consulta médica.(Ahora particularmente lo veo en el I nivel de atención, por los casos frecuentes de diversas formas de expresión de violencia)
El machismo abrigaría una pasión antierótica y limitante. Ese desapego y desinterés por la pareja, aunado al desprecio que se vivencia en el ambiente, llega a hacer pensar que no se le considera humano al otro par. Negársele a la pareja la capacidad del sentir libre y del goce, seria una de las maneras más atroces de escatimarle su calidad humana...
Otros aspectos de nuestra sociedad estarian enmarcados en la tolerancia..tanto a las formas de relación erótica y de hábitos sexuales.Parece un espejismo la democracia en el país donde algunos aspectos políticos y religiosos o no religiosos son no tolerados en sectores vastos de la población.
Bueno, sin embargo habrá que quedarse con el eros peruano juguetón, con olor a bailes, coquetería andante, festival de liberaciones y desataduras...
                  Recomendamos: A flor de piel: 15 versiones del erotismo en el Perú.editorial PEISA. 1993.
                  (*) Juan Abugattas. Un perfil peruano de Eros.

Para hacer el amor

para hacer el amor
debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha,
tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra
para hacer el amor.
Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos
pero la arena gruesa es mejor todavía.
Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca
de las aguas.
Poco reino es la cama para este buen amor.
limpios los cuerpos han de ser como una pradera:
que ningún valle o monte quede oculto y los amantes
podrán holgarse en todos sus caminos.
La oscuridad no guarda el buen amor.
El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un techo
y entonces
la muchacha no verá el dedo de dios.
Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,
los pulmones abiertos,
las frases cortas.
es difícil hacer el amor pero se aprende.
                                                  Antonio Cisneros


Lección de anatomía

Mas allá del dolor y del placer
la carne inescrutable
balbuceando su lenguaje de sombras
y brumosos colores

la carne convertida en paisaje
en tierra    en tregua
en acontecimiento
en pan inesperado y en miel
en orina   en leche
en abrasadora sospecha
en océano
en animal castigado
en evidencia y en olvido

Viendo la carne
tan cerrada y distante
me pregunto
qué hace allí la vida
simulando
(...)
                Blanca Varela


1 comentario:

  1. Vanessa, no es peruano, pero estoy seguro que te debe gustar, la canción y el autor.

    DESNUDA Y CON SOMBRILLA (Silvio Rodríguez)

    Tu, sentada en una silla
    yo, de pie con expresión de lord
    tu, desnuda y con sombrilla
    yo, vestido pero con calor

    Tu, con uñas y con dientes
    mirándome de frente
    con brillo de matar.
    Yo, retrocediendo un poco
    llenándome de un loco
    deseo de sangrar

    Tu, besando tus rodillas
    yo, discreto pero sin rubor
    tú, creando maravillas
    yo soñándome esquimal sin sol

    Tú, con un ritmo tan lento
    buscando un alimento
    frotando con alcohol.
    Yo de pronto ensimismado
    Mirándote alelado
    Colmada de licor.

    Tú, ardiente y sin capilla
    yo quitándome el sombrero alón
    tú dispuesta a la vajilla
    yo al filo de mi pantalón

    Yo, a punto del delirio
    extraigo un solo cirio
    que poso ante tu flor.
    Tu, susurrando un misterio
    de un no sé que venéreo
    me das un protector

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